Qué es una ecoaldea?

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¿Qué es una Ecoaldea?

Una ecoaldea representa el intento del hombre de vivir en armonía en el medio natural sin explotarlo ni dañarlo; sus habitantes buscan la autosuficiencia, la autogestión y la sostenibilidad además de propiciar adecuadas normas de convivencia, siendo las relaciones personales la piedra angular de estos proyectos idealistas.

Las Ecoaldeas o Ecovillas son lugares creados para compartir una vida respetuosa con el entorno y son también espacios de convivencia que propician el desarrollo humano de las personas que los habitan. Una ecoaldea o ecovilla es un intento del hombre de vivir en armonía con su entorno, respetando la naturaleza, sin explotar ni dañar el medio ambiente. El ideal que conduce a la materialización de estos proyectos utópicos se basa en un funcionamiento sinérgico y cooperativo que integre las actividades humanas en el medio natural sin explotarlo ni dañarlo. Un intento tan antiguo como el ser humano, que siempre tuvo que buscar el apoyo del grupo para sobrevivir protegiendo el entorno, única fuente de recursos, que no podía agotarse.

CREAR UTOPIAS

Utopía es, etimológicamente, un "lugar que no existe". Fue el nombre que le puso Tomás Moro en De optimo reipublicae statu de que nova insula Utopia (1516) a un país imaginario con cuyas características sociales, económicas y políticas buscaba inspirar a la Europa del naciente siglo XVI. Con el tiempo, al adjetivo utópico se le endilgó la acepción de "irrealizable", casi siempre de manera peyorativa. El mundo "civilizado", marchaba al ritmo inexorable del progreso científico y tecnológico hacia un prometido edén bajo las casi divinas leyes del mercado, y no tenía ni tiempo ni ganas de entretenerse con experimentos que implicaran una integración respetuosa con el mundo natural.
Si lo pensamos detenidamente, pareciera que la civilización está tomando un camino que se aleja cada vez más de ciertos valores que enaltecen la condición humana. Cada vez, en mayor o menor medida, nos volvemos más materialistas, más posesivos, menos preocupados por el prójimo, más alejados de nuestros vecinos, más violentos, menos interesados por cuidar nuestro mundo, perdiendo nuestra propia identidad en el proceso. Solo basta con salir de aquí y tomarnos el tiempo de ver las actitudes diarias de la calle para descubrir que esto es totalmente cierto. Todos estos problemas podemos denominarlos ambientales, no solo por la calidad de vida de nuestro entorno, sino también por las condiciones que generan y que afectan a esta calidad de vida en el plano personal e interno de cada uno de nosotros. Hoy, aunque muchas sociedades e individuos siguen encandilados con el espejismo tecnocrático, demasiadas evidencias de su fracaso han hecho crecer el número de personas en búsqueda de otros modos de vida. La devastación ambiental y social que todos podemos palpar a diario y que se viene agudizando desde hace décadas, animó -aunque suene paradójico- a superar las respuestas.

RAZONES DEL CAMBIO

A medida que las ciudades crecen la capacidad de respuesta comunitaria a estos problemas ambientales se ve superada por la dimensión de los mismos. Como resultado de este crecimiento las ciudades se van convirtiendo en megalópolis, con tremendos índices de desempleo, inseguridad y carencias de todo tipo. Además la convivencia entre los habitantes se va transformando hasta llegar a un punto en el que nadie conoce al vecino. Ese extrañamiento produce no solo actitudes antisociales sino que también vuelve más incontrolable a la ciudad, dejando en segundo plano cosas como el cuidado del medio ambiente. Es una lástima que la gente no tome real conciencia sobre la importancia de cuidar lo nuestro. Tomemos como ejemplo lo ocurrido hace poco en la legislatura porteña al sancionar la ley de separación de residuos para toda la ciudad. Mas allá de unas cuantas personas que vieron con buenos ojos la medida, no faltaron quienes pusieron el grito en el cielo y protestaron frente a algo tan simple como separar los desechos en nuestras casas para que pueda reciclarse en el futuro. Fíjense también por ejemplo en las calles de cualquier ciudad, excepto contados casos basta una mirada para ver lo sucios que somos. Somos defensores de la ecología de la boca para afuera, pero a la hora de actuar fallamos irremediablemente. No tenemos conciencia ecológica, y si lo intentamos, chocamos con la pared de la indiferencia de los demás. Todos necesitamos una mejor calidad de vida. En eso creo que estamos todos de acuerdo. Aunque parezca increíble, este camino de la sociedad en la misma dirección de la tecnología, contaminando el planeta, volviéndonos extraños unos con otros, llegando al punto en el que todo se vuelve caótico y las diferencias sociales se hacen cada vez mas evidentes, hizo que muchos de nosotros nos planteáramos la pregunta de si existe otra forma de vivir que no sea esta. La pérdida progresiva de la calidad de vida fue cambiando la forma de pensar de muchos, y nos impulsó a buscarla, a querer vivir mejor personal, social, consciente y sosteniblemente. Esta necesidad de cambio, de evitar el daño ambiental y social que cada día es más evidente, encontró en las ecoaldeas la respuesta al problema. ¿Pero qué son realmente las ecoaldeas? ¿Existen? ¿Funcionan? ¿Son reales? ¿Podemos vivir allí o son solo utopías?

LA RESPUESTA

Las ecoaldeas, más que comunidades verdes o alternativas pretenden ser algo mejor, algo que realmente funcione. Las ecoaldeas buscan darle respuesta a cada una de las cuestiones de la vida humana a la vez que las integran en un gran cuadro de sano desarrollo que puede ser continuado satisfactoriamente en un futuro indefinido. En cierto sentido pueden ser comunidades utópicas, pero realmente estos asentamientos están construyéndose ahora mismo en todo el mundo, levantándose de la nada, yendo de la mano de toda una renovación espiritual, económica, social, política y cultural. Estos "experimentos" no solo buscan el cuidado del medio ambiente, sino que buscan caminos alternativos a cada uno de estos aspectos, renovándose completamente en algunos casos, y adaptándose en otros. Las ecoaldeas pueden definirse bajo los siguientes aspectos: Abarcan completamente todos los aspectos de la vida humana. Integran las actividades humanas con la naturaleza de una forma no dañina. Apoyan cualquier iniciativa que tienda al desarrollo humano saludable. Tienen la capacidad de perdurar en el tiempo y de extenderse indefinidamente hacia el futuro garantizando las condiciones necesarias para conservar la calidad de vida de las generaciones futuras.
Se busca la autosuficiencia, la autogestión y la sostenibilidad además de favorecer adecuadas normas de convivencia, siendo las relaciones personales la piedra angular de estos proyectos idealistas, de los que existen ejemplos en los cinco continentes. A las comunas de los años 70 les han sucedido las aldeas o pueblos ecológicos actuales, donde predominan las casas familiares o individuales y los espacios comunes (co-housing) donde reunirse, compartir tareas y celebrar la vida. Las ecoaldeas incluyen no solo comunidades construidas especialmente para este tipo de vida, sino también experiencias cohabitacionales, los kibutzes, aldeas indígenas, proyectos vecindarios urbanos, y cualquier asentamiento humano que tienda hacia la sustentabilidad. El eje coherente de actuación de los habitantes de las aldeas ecológicas se basa en la agricultura y ganaderías ecológicas, la bioconstrucción, la utilización de energías renovables, la reducción del gasto energético, el consumo conciente y responsable, el reciclaje, la economía solidaria, y la intención de que el beneficio no sea individual sino colectivo y del medioambiente. La pérdida de calidad de vida impulsa a buscarla, a querer vivir mejor personal, social, consciente y sosteniblemente.

QUE HACER

Para que esto se cumpla es necesario crear un sistema que supere y neutralice cualquier impacto ambiental negativo derivado de la actividad humana. Lograrlo implica encontrar la forma de preservar los hábitats naturales del lugar, producir alimentos, madera y demás recursos renovables, procesar los residuos sólidos y líquidos, y minimizar lo más posible la emisión o vertido de residuos peligrosos, produciendo la menor cantidad de basura posible. También implica el uso de materiales ecológicos para la construcción y las industrias, usar fuentes de energía renovables como la solar, eólica, biomasa, y todas aquellas que aprovechen los recursos naturales sin afectar al planeta, minimizar la cantidad de transporte motorizado contaminante, distribuir uniformemente los espacios, ya sean públicos o privados, de desarrollo urbano o como de reserva natural y de recursos. Una buena planificación logrará el adecuado equilibrio entre las diversas actividades y estimulará la interacción comunitaria.

Interacción comunitaria... parece un juego de palabras difíciles pero lo único que queremos decir con esto es simplemente interactuar con nuestros vecinos para lograr entre todos el crecimiento como comunidad. Se trata de participar todos y cada uno de los que integran el grupo, fomentando lazos a través del trabajo grupal. No podemos negar nuestra necesidad de los demás, de alguien que nos ayude a mantener nuestra senda. Como seres humanos somos una unidad, pero como parte de una unidad mayor. Somos libres en soledad pero más libres cuando compartimos esa libertad con los demás. Ningún hombre es una isla. La única forma de lograr alcanzar metas más grandes que nosotros mismos es a través de relacionarnos con los demás. Cuanto más nos relacionemos con el grupo mayores serán las posibilidades de éxito. En el compartir y trabajar juntos está la clave de todo lo que buscamos. Cuanto antes lo entendamos más pronto será que descubramos las soluciones a todos los problemas.
Ahora bien, no es cuestión de decir "fantástico, vamos a vivir en comunidad" y creer que con eso todos los problemas de la vida se resolverán como por arte de magia. Vivir en comunidad y concretar acciones que nos lleven a tener una vida autosuficiente y sustentable implica tomar decisiones, asumir riesgos, comprometerse a un cambio profundo en nuestras vidas. Implica tomar un rol mucho más activo que el que llevamos hoy, trabajar más horas de las que alguna vez creímos necesario trabajar. Implica dar mucho más de lo que se espera de nosotros, y eso, puedo asegurarlo, no es algo que cualquiera este dispuesto a sacrificar. Es esencial tener en claro el objetivo, saber cual es el camino a seguir. De esa forma alcanzar las metas nos resultará más sencillo.

EL SECRETO

La clave está en descubrir cuáles son las cosas que nos harán sentir bien y qué cosas serán necesarias en nuestra vida para autorrealizarnos, y a partir de allí planificar como debería ser nuestra vida a futuro. Para que el grupo se consolide, es necesario compartir experiencias, establecer métodos de decisión colectiva, forjar expectativas comunes, llegar a tácticas, estrategias y acuerdos, idear métodos de resolución de conflictos, mantener relaciones con el exterior y mejor si existe un medio de comunicación que informe de lo que sucede. Crear una ecoaldea exige ser osado, ya que se va a recorrer un camino poco transitado, poseer una visión clara y compartida de lo que se quiere, lo que implica la puesta en común y la búsqueda de acuerdo, descansando las soluciones en los valores e intuiciones del grupo, despertando la confianza y la apertura de uno hacia los demás.