Salud
En Nueva Jerusalén todas las necesidades básicas de salud estarían
cubiertas, y ninguna persona tiene carencia de prestaciones. Los mejores
profesionales de cada ramo estan disponibles las 24 horas del dia sin costo
alguno para el ciudadano, y en caso de no contar con prestaciones dentro del
territorio, todo el tratamiento y/o asistencia médica y sus costos serán
cubiertos en su totalidad por la comunidad. ¿Qué significa todo esto? Que
toda la cobertura médica es totalmente gratuita, sin importar la complejidad de
los tratamientos.
En busca de las causas de las enfermedades
"Toda enfermedad surge por la
insatisfacción de una demanda psicobiológica. Su razón de ser es la
satisfacción de esa necesidad". Este es uno de los postulados de la Nueva
Medicina, un enfoque que va más allá de las cuestiones meramente orgánicas,
que están desarrollados en el libro recientemente presentado en la ciudad de
LaPlata por el doctor Fernando Callejón. La obra, titulada "La lupa de la
nueva medicina (Hamer)" no habla de un nuevo medicamento, ni acerca de una
terapia alternativa, sino sobre las bases de la teoría creada en la década del
80 por el médico alemán Ryke Geerd Hamer, por medio de la cual se busca el
origen de las enfermedades en las emociones y en la conformación biológica del
individuo. A partir de estos conocimientos se diseñan estrategias de
tratamiento.
Callejón, quien es médico egresado de la
Universidad Nacional de Rosario en 1980, cursó estudios de psicoanálisis y
antropología filosófica y se acercó a las teorías de Hamer en busca de ayuda
para su hija, que padecía un sarcoma de Ewing en la mandíbula derecha. Fue
así como luego de ser testigo de la recuperación de Bárbara -a quien le
habían pronosticado pocos meses de vida- viajó a Europa y se convirtió en
discípulo del experto alemán. Actualmente difunde en el país y en el
extranjero los conceptos de la Nueva Medicina a través de libros y
conferencias.
Callejón enriqueció su saber acerca de la
medicina convencional con los conocimientos y técnicas de la teoría de Hamer
que sugiere una dedicación mínima de 3 horas con el paciente, la escucha desde
el lugar de un familiar, así como la indicación de medicamentos alopáticos,
homeopáticos y técnicas terapéuticas como la acupuntura, entre otras
estrategias que buscan curar las dolencias.
Quizá una de las cuestiones más novedosas de
la teoría de Hamer es la que postula la posibilidad de leer o de interpretar a
través de una tomografía computada de cerebro los conflictos que vive la
persona, el órgano donde desarrollará la afección y el pronóstico.
Las 5 leyes biológicas de la nueva medicina
La primera ley biológica de la Nueva Medicina.
La Ley de Hierro del Cáncer.
La expresión Ley de Hierro del Cáncer está vinculada con
la historia. Al principio, buscaba únicamente las causas y los efectos de las
enfermedades cancerosas. Cuando en 1981, en Oberaudorf, cerca de Kufstein (3
años después de mi propio cáncer), descubrí la primera ley biológica, la
llamé Ley de Hierro del Cáncer, con sus tres criterios.
Antes, se tomaba por cáncer un tumor con importante multiplicación celular. Se
pensaba que las células cancerosas emigraban hacia otros lugares del cuerpo
humano, las metástasis que finalmente no existen. Cuando se encontraron los
médicos, cada vez más a menudo, confrontados con metástasis óseas, que son
todo lo contrario de una multiplicación celular, dado que el hueso es
lesionado, ya no se supo lo que era realmente el cáncer. El decano de la
facultad de Tübingen contestó al juez, en 1986, durante el juicio de
habilitación, que el cáncer se componía de células gruesas con un núcleo
importante y que había mitosis (división celular). Claro que todas las
células son gruesas antes de dividirse, casi el doble de las demás, y su
núcleo es también dos veces más gordo que antes. Ya que de un núcleo
saldrán dos, y de una célula gruesa, dos células normales. Se creía
igualmente que las metástasis óseas, es decir de las cavidades óseas, de
donde millones de células habían desaparecido, en lugar de haber creado nuevas
células, no podían curarse y no podían rellenarse otra vez de tejido óseo
(callo). Fue cuando los radiólogos constataron que, en algunos pacientes, que
presentaban antes necrosis óseas, aparecían más tarde en sus radios, en los
mismos lugares, unas manchas blancas. No sólo había más tejido óseo que
antes (agujero), sino que era más espeso que en un hueso sano. Se llamó a
estas manchas blancas, por oposición a las necrosis óseas, metástasis
osteoblásticas (que aseguran la formación de la trama ósea). Las necrosis
óseas fueron llamadas metástasis osteoclásticas (agentes destructores de la
substancia ósea).
Ya nadie entendía nada el asunto. Las metástasis osteoblásticas no eran, a
fin de cuentas, más que la curación de la necrosis ósea, igual que el
osteosarcoma. No se mencionaba al osteosarcoma más que cuando se abría el
periostio, por ejemplo para efectuar una toma. El callo que se formaba para
rellenar la cavidad y que producía una presión en el interior del hueso,
curvando el periostio (muy doloroso), se derramaba durante la intervención en
los tejidos lindantes, las células del callo crecían y endurecían el tejido.
Existía entonces un semi-hueso, que nombraban osteosarcoma.
Como siempre ocurre, cuando falta el conocimiento, se recurre a la creación de
dogmas. Todo fue repartido entre benigno y maligno.
Fue en 1981 que hice saber que el cáncer, al contrario de lo que se pensaba,
provenía de un choque psíquico inesperado, choque que toma al ser humano o al
animal por sorpresa, lo que llamo el choque conflictivo biológico; aquel
cáncer se desarrolla mientras exista el conflicto biológico y podría, en
cuanto cese el conflicto, si se dejase hacer a la naturaleza, desaparecer
espontáneamente.
Dejar a la naturaleza actuar, es por ejemplo el aceptar la presencia de
micobacterias, no intervenir en el periostio, no emprender quimioterapia, ni
rayos, ni tomar morfina. Todos aquellos tratamientos no son biológicos y
contrarian el ciclo natural que funciona desde hace millones de años. Son
responsables de las estadísticas del Centro Alemán de Investigación sobre el
Cáncer, de Heidelberg: el 98% de las personas afectadas de cáncer y tratadas
por ello mueren en los siete años, el 95% fallecen ya al cabo de cinco años.
Con la Nueva Medicina, el 95% de los pacientes no tratados (nada de
quimioterapia, etc.) sobreviven. Para los animales, hablaremos del 80% al 90% de
curaciones espontáneas si se deja hacer a la naturaleza. Antes de 1981,
teníamos varias teorías en cuanto al orígen del cáncer, mas nadie se
imaginaba que pudiese sobrevenir durante un choque conflictivo biológico
extremadamente brutal, dramáticamente vivido en la soledad (no expresado, no
escuchado, no oído). Sin embargo, aquella hipótesis fue citada ya hace varios
siglos, en la Antigüedad, pero había caído en el olvido y considerada como no
científica. Debo ser sincero: entonces, no conocía la quinta ley biológica.
¡No ocurre igual con el DHS (Dirk Hamer Syndrom) durante un conflicto
biológico! El DHS pone en marcha el programa biológico adecuado de la
naturaleza, llamado SBS(programa biológico especial), con pleno sentido. Siendo
el DHS de gran utilidad, pues es el DHS lo que sienta las bases para que pueda
desarrollarse dicho programa y sin él ese 95% no tendría la posibilidad de
recuperarse.
Es muy importante, querido lector, comprender perfectamente el DHS, así, habrá
comprendido la mitad de la Nueva Medicina. En efecto, el DHS será el eje, el
polo de toda medicina por venir.
Primer criterio.
Todo cáncer o enfermedad equivalente al cáncer es un
programa biológico especial adecuado (SBS) y empieza por un DHS, a saber un
choque conflictivo biológico extremadamente brutal, vivido en la soledad. Se
localiza en los tres niveles: psíquico–cerebral–orgánico.Todo lo que no es
cáncer es equivalente al cáncer. Quiero hablar de todas las enfermedades
existentes, a sabiendas de que lo que llamamos hoy en día enfermedad es siempre
una fase de conflicto (activo o solucionado). Ahora, podríamos llamarla: La Ley
de Hierro de toda medicina. (Pero nos quedaremos con la denominación de
origen).
El psiquísmo, el cerebro y el órgano constituyen el organismo entero.
Clasificamos el organismo en tres niveles para trabajar mejor en cada nivel de
manera científica y biológica. Ya que el DHS tiene une incidencia sincronizada
en los tres niveles, debemos encontrarlo en cada nivel. Dado que queremos y
debemos posteriormente reconstruir el DHS, el hecho de poder encontrarlo en los
tres niveles constituye una gran suerte para nuestras investigaciones sobre el
psiquismo y el órgano. El DHS lo desencadena todo. En el momento preciso del
DHS son fijadas a la vez la localización en el cerebro y la localización del
cáncer o su equivalente en el órgano. Pero hay que notar otro punto
importante: son los raíles de los cuales hablaré más extensamente. Todo lo
que siente el individuo en el momento del DHS, que sea por la vista, el oído,
el olfato o el tacto, así como los distintos aspectos de su conflicto, quedan
anclados en él y se pueden más o menos ver en una tomografía cerebral. Por
ejemplo, una mujer diestra de 40 años sorprende a su marido in fraganti con una
bella muchacha de 18 años en el lecho conyugal. Si quiere a su marido, tendrá
probablemente un conflicto de tipo sexual, pero también tendrá un conflicto de
desvalorización en relación con su pareja, con descalcificación del hombro
derecho. Si no se trata de una bella muchacha, sino de una prostituta, el
conflicto sexual seguirá presente, pero se añadirá un conflicto en relación
con el compañero, que ocasiona un cáncer del seno derecho, y un conflicto de
asco, ya que una prostituta estaba acostada en la cama del matrimonio, además
de un conflicto de repugnancia-asco que ocasiona hiperglucemia.
Todos los distintos aspectos, que funcionan casi como el conflicto biológico
mismo, con los distintos raíles, están presentes ahora. Lo que significa
raíl: Cada vez que volvemos a sentir uno de los elementos del conflicto,
volvemos a vivir el conflicto inicial y regresamos en el raíl. Ejemplo: el
color del pelo, la forma de la cara, la silueta del busto de la amante del
marido, su olor, su perfume, su voz, etc. recuerdan el conflicto inicial. En el
caso de un encuentro posterior con cualquiera mujer recordándole aquella
amante, la esposa se encuentra otra vez inmediatamente en el raíl. Esto
despierta el complejo conflictivo entero. Es la razón por la que la búsqueda
del DHS es absolutamente esencial para el diagnóstico. No basta con encontrar
el DHS, mas nuestros estudiantes tienen también que rastrear cualquier recuerdo
o sensación del enfermo, porque son muy importantes. Sólo podémos entender
ciertas recidivas si conocemos los raíles que el DHS dispuso.
Segundo criterio.
En el instante del DHS, es el tenor del conflicto biológico
que determina tanto la localización del Foco de Hamer en el cerebro (FH:
configuración en forma de blanco en el cerebro y en algunos órganos) como la
localización del cáncer o de su equivalente (SBS) en el órgano.
De hecho, el segundo criterio viene precisando el último punto del primer
criterio: el contenido del conflicto biológico y la localización en el cerebro
y en el órgano se determinan en el momento mismo del DHS. ¡El conflicto
biológico es síncronico con los tres niveles, al mismo instante: es posible
constatarlo, verlo, medirlo!.
El paciente no puede ignorar el DHS en el escaner si sabe de qué se trata, y es
igual para con el médico. No se puede ignorar una configuración en forma de
blanco en una tomografía cerebral. Al mismo momento del DHS, el órgano se ve
igualmente afectado por una multiplicación celular o, en otros casos de
cánceres, por una pérdida celular conduciendo a una úlcera o a una necrosis
(tumor de la piel o de la mucosa).
Tal y como ya lo hemos mencionado, se nos ofrece ahora, por segunda vez, la
posibilidad de prever el desarrollo de lo que llamamos enfermedad (y que
reconocemos por parte del programa especial biológico adecuado previsto por la
naturaleza), del mismo modo que se puede prever el desarrollo de un embarazo.
Tercer criterio.
El desarrollo del SBS en los tres niveles (psíquico,
cerebral y orgánico) a partir del DHS y hasta resolución del conflicto (si hay
solución) y la crisis epiléptica son perfectamente sincronizados.
Este tercer criterio hace de la Nueva Medicina, desde el principio, una ciencia,
en el sentido de las ciencias físicas, naturales y biológicas. Nos permite
reconstruir y reproducir cada caso médico, lo que nunca fue posible con la
medicina convencional.
La segunda ley biológica.
Todo SBS sigue una evolución bifásica cuando el
conflicto ha sido resuelto.
El esquema anterior muestra un SBS (programa biológico
especial) clásico, cuando hubo solución del conflicto (CL). Es el caso más
frecuente, pero en el 5 al 10% de los casos, no hay solución del conflicto, sea
porque el individuo no encuentra solución, sea porque la naturaleza previó
justamente la no-solución del conflicto, para permitir la formación de grupos
sociales, tanto en el medio animal (rebaño, manada) como en la familia.
Aquel esquema enseña que el DHS transforma la normotonía (ritmo día/noche) en
simpaticotonía permanente, lo que corresponde a un estrés continuo, estrés
que permanecerá hasta la solución del conflicto, cuando, durante la
conflictolisis, se instala una vagotonía permanente. Podríamos traducir
vagotonía por cansancio o reposo continuo. Aquella vagotonía será sólo
interrumpida, a su punto más bajo, por la crisis epiléptica, punto
simpaticotónico que caracteriza el cambio brusco de la fase vagotónica, con
una necesidad importante de orinar que permitirá la eliminación de gran parte
de los depósitos líquidos. El SBS se acaba con la vuelta a la normalidad o
normotonía.
Cada médico tuvo, para sus exámenes, que aprenderse de memoria las 1000
enfermedades de la medicina con sus síntomas y sus terapias. Identificamos
aproximadamente 500 enfermedades frías (cáncer, angina de pecho, esclerosis en
placa, depresión y trastornos mentales, etc.) y alrededor de 500 enfermedades
calientes (infecciones, reumatismo, leucemia, osteosarcoma, enfermedad de
Hodgkin, etc.). Lo que hemos estudiado como enfermedades no eran más que una
fase del SBS para las enfermedades frías de la simpaticotonía. No habíamos
visto la fase caliente de la vagotonía (gripe u otra enfermedad infecciosa) y
para las enfermedades calientes, se nos había escapado la fase fría o la
habíamos, por error, identificado como enfermedad en sí. De aquel modo, no
podíamos comprender la enfermedad ni tratar al paciente de manera realmente
científica.
Llegamos hasta lo absurdo, cuando identificamos, por ejemplo, la crisis
epiléptica del infarto de miocardio (extremo simpaticotónico al punto más
bajo de la vagotonía) con una enfermedad en sí.
Desgraciados ignorantes éramos, presumimos 10 enfermedades en el caso del
cáncer de hueso, cuando se trataba de un único SBS:
Cáncer de hueso = osteolisis =
metastasis osteoclásticas: plasmocitoma, osteosarcoma, reumatismo articular
agudo, reumatismo articular crónico primario.
metastasis osteoblásticas: anemia, policitemia, leucopenia y leucemia.
No estudiaremos aún la quinta ley biológica de la Nueva Medicina: la
quintaesencia. Si no, tenemos que reconocer que hemos interpretado las
enfermedades como manifestaciones malignas, averías de una naturaleza
imperfecta, como el mal, cuando el único mal era nuestra ignorancia sin
límites. ¡La naturaleza siempre fue perfecta!.
La tercer ley biológica.
El sistema ontogenético de las «enfermedades».
(Cáncer o equivalentes al cáncer) como SBS (programa biológico especial
adecuado).
En el esquema, se disciernen dos zonas: una
zona inferior amarilla y una zona superior roja.
La parte amarilla corresponde con el cerebro antiguo: formado por tronco
cerebral (zona amarilla del esquema del cerebro), y el cerebelo o mesodermo
cerebeloso(zona amarilla con estrías naranjas), que proviene de la hoja
embrionaria media o mesodermo.
La parte roja es cerebro nuevo, formado por mesodermo cerebral y ectodermo.
Miremos otra vez el esquema: podemos ver que al nivel del cerebro antiguo, la
fase activa del conflicto se caracteriza por una multiplicación celular; luego,
durante la fase de curación, después de la solución del conflicto (CL), que
llamamos también fase post-conflictolítica (o fase PCL), el tumor se verá
eliminado por micobacterias (tuberculosis).
En lo que concierne el cerebro (zona roja), es todo lo contrario: en fase activa
del conflicto, hay destrucción celular (necrosis y úlcera) y en fase PCL,
aquellas necrosis y úlceras serán rellenadas y curadas.
La restitución y la curación de las necrosis y de las úlceras en fase PCL
fueron llamados cánceres y sarcomas, ya que entonces se notaba una
multiplicación de células y núcleos gruesos (mitosis). En realidad, aquello
ocurría con el propósito de la curación, mas nadie lo sabía.
La llave del misterio es que tenemos también que tener en cuenta la hoja
embrionaria y la localización del relé cerebral específico al órgano. Así,
ahora podemos muy claramente clasificar todos los cánceres y las enfermedades
equivalentes al cáncer (que no eran más que una de las fases) y podemos
encontrar del mismo modo, los síntomas y las relaciones de la fase
complementaria.
Con la tercera ley biológica, podemos comprender las causas, la base de todos
los fenómenos de la naturaleza en la medicina:
Podemos comprender que los SBS de cada hoja embrionaria son unos hechos que
vuelven con regularidad tanto en nosotros como en todas las criaturas, unos
hechos programados en nuestro cerebro desde hace millones de años, que se
desarrollan más o menos del mismo modo, igualmente desde hace millones de
años.
Nos está dado comprender ahora por qué aquellos fenómenos adecuados fueron
creados por la naturaleza de distintos modos, ya que existen varias hojas
embrionarias.
Podemos saber por qué no nos era posible comprender el cáncer, mientras no
habíamos entendido las causas y los efectos y, sobre todo, el mecanismo de
creación de nuestra evolución en relación con nuestros programas conflictivos
biológicos. Es la razón por la que, en nuestra ignorancia, siempre habíamos
pretendido que el cáncer era inembargable, maligno, que se trataba de un
fenómeno totalmente incontrolable y que evolucionaba de una manera salvaje, que
nadie podía entender. ¡Todo aquello era falso!.
El cáncer y todas las demás supuestas enfermedades que comprendemos ahora como
programas biológicos adecuados (SBS) son de lo más sensato, lógico y
comprensíble. Todo está gobernado por las cinco leyes biológicas de la
naturaleza, como se lo estoy explicando. Lo que constituye un verdadero punto de
vista científico, ante las 5000 hipótesis no probadas e imposibles de probar
de la medicina convencional.
La cuarta ley biológica.
El sistema ontogenético de los microbios.
En este esquema, es fácil establecer la
correlación entre la hoja embrionaria del órgano, el relé cerebral y los
microbios.
Como podíamos esperarlo, unos sectores límites de las hojas embrionarias se
superponen: por ejemplo, los órganos gobernados por el cerebelo tal como el
corion (dermis), el pericardio (envoltura del corazón), la pleura (membrana
envolviendo el pulmón) y el peritoneo (membrana cubriendo el interior de la
pared abdominal) son labrados por las micobacterias (tuberculosis) pero también
pueden ser ayudados por las bacterias que contribuirán a la caseificación bajo
forma de sobreinfección, término que utilizábamos antes. Aquella ayuda parece
sin embargo limitada, parece no afectar más que el tejido conjuntivo (interno)
intersticial al borde del coríon o del mesotelioma (nombre dado al cáncer del
peritoneo, de la pleura o del pericardio).
Consideramos los microbios como agentes perjudiciales que tenemos que destruir a
toda costa. Es insensato. Tenemos una necesidad urgente de microbios, de todos
los microbios presentes bajo nuestra latitud. Si por razones de higiene no
tuviéramos ya micobacterias, no podríamos en adelante evacuar nuestros tumores
en fase de curación. Aquello tiene consecuencias desastrosas para gran número
de tumores.
Para un cáncer de la glándula tiroides por ejemplo, aquello quiere decir que,
aún cuando el conflicto esté solucionado, si no puede ser evacuado, una gran
cantidad de tiroxína seguirá siendo producida, lo que, de un punto de vista
biológico, es totalmente absurdo. La única razón para que así sea es la
ausencia de micobacterias que normalmente destruirían el tumor y
restablecerían el nivel de tiroxina hasta la vuelta a la normalidad.
Ocurre lo mismo con el cáncer del intestino grueso. Enormes complicaciones no
pueden ser evitadas más que por una intervención quirúrgica, en ausencia de
micobacterias.
Las micobacterias.
Existen desde casi tanto tiempo como los unicelulares, desde
hace mucho más tiempo, pues, que los animales o el ser humano. Tienen un papel
bien determinado, deben caseificar y destruir los tumores gobernados por el
cerebelo y el tronco cerebral en cuanto empiece la fase de curación
(conflictolisis).
Pero, como los tumores que deben corroer cuando estas hayan cumplido con su
función, las micobacterias se desarrollan igualmente en la fase activa del
conflicto (fase CA). Puede parecernos extraño, porque pensamos casi siempre en
las bacterias tales como el estafilococo o el estreptococo, y cuando las
cultivamos, necesitamos un terreno caliente.
Ahora, entendemos por qué apenas podíamos cultivar bacterias in vitro. En un
terreno vivo como el embrión de un polluelo, su crecimiento es débil, casi
nulo. Hemos dilucidado el misterio: las micobacterias se desarrollan sólo
cuando el bacteriólogo, durante sus manipulaciones, inflija al embrión un
conflicto biológico activo. Pero como no conoce la Nueva Medicina, no podía
imaginar que sus manipulaciones pudiesen herir al embrión y ser responsables de
esta magra cosecha. Las micobacteria serán consideradas, pues como no
cultivables.
Sabemos ahora que las micobacterias, llamadas también bacilos
ácido-resistentes ya que los ácidos gástricos no los pueden destruir, tienen
que estar presentes a partir del DHS. Si las recibimos una vez la fase PCL
empezada, ya no nos sirven de nada para este preciso SBS, dado que sólo se
pueden multiplicar en fase activa del conflicto. Visiblemente, nuestro
organismo, en perfecta armonía con su aliada la micobacteria, no producirá
más que bacilos ácido-resistentes necesarios a la caseificación y a la
evacuación del tumor.
¡Desgraciados, estamos pensando en deber suprimir la tuberculosis!.
Los circuitos de regulación de la naturaleza ya no pueden funcionar si jugamos
los aprendices de brujo y suprimimos ciertos elementos. Casi todo lo que hemos
hecho como médicos de los tiempos modernos no era más que disparate.
Comprendemos también ahora que las pruebas en los animales tales como los
conejillos de Indias estaban lejos del sentido común, dado que los resultados
obtenidos eran a menudo falsamente positivos. Me explico:
Se inyecta a un conejillo de Indias una preparación obtenida por
centrifugación, por ejemplo un sedimento urinario, en la cavidad abdominal,
aquello, varios días seguidos. El conejillo es objeto de un SBS con cáncer del
peritoneo, llamado mesotelioma del peritoneo. El conflicto: ataque contra su
vientre.
Si se deja al pobre animal tranquilo, durante 8 a 10 días, el conflicto
encuentra su solución y la fase de curación se traduce por la aparición
habitual de ascitis. Si se inyecta en la preparación centrifugada unos bacilos
ácido-resistentes, la ascitis puncionada 6 a 8 semanas más tarde será turbia
y nauseabunda.
Ocurre lo mismo si el conejillo contrajo antes bacterias tuberculosas. Se
trataba de resultados falsamente positivos.
Si no había en ningún caso presencia de micobacterias durante la fase dolorosa
activa, el líquido de la cavidad abdominal del conejillo era límpido y los
tumores no podían desaparecer.
Para la Nueva Medicina, la experimentación en los animales es, naturalmente, un
verdadero escándalo, sin hablar de la tortura infligida a aquellos seres
desafortunados. Los aprendices de brujo no sabían lo que hacían.
Las bacterias.
Para las bacterias, es distinto. Pertenecen a los órganos
gobernados por la médula cerebral (zona roja): se trata del mesodermo (hoja
embrionaria media). Como los órganos gobernados por la médula cerebral, se
caracterizan por una división celular en fase de curación, a saber: se
multiplican durante la fase PCL. Para esta multiplicación, privilegian los
edemas, es decir un entorno líquido y caliente.
Si llamábamos abcesos fríos los fenómenos de curación tuberculosos
(caseificación de los tumores), aunque tuviesen lugar en fase PCL, los
fenómenos que se deben a las bacterias son abcesos calientes.
Quiero decir: las micobacterias pertenecen al nivel del cerebro antiguo (zona
amarilla) y se comportan como todos los tumores: se dividen en fase de conflicto
activo.
En cambio, las bacterias pertenecen al nivel del cerebro (zona roja) y actúan
como todos los órganos gobernados por éste, particularmente como los órganos
gobernados por la médula cerebral: hay multiplicación celular en fase de
curación (fase PCL). Es la razón por la que las bacterias se multiplican sólo
en fase de conflictolisis (CL).
Los virus en relación con los órganos gobernados por el córtex cerebral se
multiplican exclusivamente en fase PCL, así como lo vamos a ver en adelante.
Vemos, pues, que los microbios se integran plenamente al proceso biológico de
los SBS. Crecieron como lo hicimos, y para nosotros. Son igualmente una parte
del todo, un anillo de la cadena, lo que ignorábamos. Por eso intentamos
ciegamente destruir aquellos aliados con antibióticos o sulfamidas.
No son los microbios los que nos matan sino el enorme edema que se forma en el
cerebro si el conflicto dura demasiado.
Nos queda una cosa por descubrir: las bacterias pueden hacer e igualmente, en
cierta medida, deshacer.
Los cirujanos utilizan este hecho, descubierto hace 50 años. Por ejemplo, abren
una fractura conminutiva por perforación con una serie de puntas permanentes y
la dejan abierta, porque una fractura abierta accesible a las bacterias se cura
más rápidamente que cuando la llaga está cerrada. Las bacterias, pues,
facilitan la reconstitución, pero también quitan los fragmentos de huesos
inútiles que quedan. Su función principal es aún la reconstitución.
Los virus.
No se trata de organismos vivos propiamente dicho, tales como
las bacterias, mas se trata de moléculas proteínicas complejas que se
multiplican exclusivamente en fase de curación después de la solución del
conflicto y que ayudan a la reconstrucción de la úlcera de la piel o de las
mucosas. Hablamos únicamente de los tejidos de las mucosas del epitelio
pavimentoso de las hojas embrionarias externas (ectodermo). Parecen ser unos
catalizadores amicales, tales como los conocemos en química: unas substancias
que, por su presencia, producen un efecto sin transformar el proceso químico.
Los virus se verán rechazados una vez acabado el trabajo.
Toda fase de curación en la que unos virus deben intervenir cuando se trata de
órganos gobernados por el córtex cerebral se desarrolla mucho mejor en
presencia de virus. Si durante un período, creímos tener que alejar todo
virus, ya no es igual hoy en día: hasta debemos procurar que los virus
correspondiendo a cierta fase de curación esten presentes.
Todavía no sabemos si los virus son transmisibles o si pueden ser producidos
por nuestro organismo (se duplican en un entorno proteínico, es obvio).
La quinta ley biológica.
La Quintaesencia.
Lo que llamamos enfermedad es ahora considerado como parte de
un programa biológico especial pertinente previsto por la naturaleza en el
transcurso de los tiempos (SBS).
Esta quinta ley biológica o Quintaesencia constituye el alma de la Nueva
Medicina. Algunos la llaman Medicina sagrada.
Es la verdad que la Nueva Medicina se encuentra de alguna manera sacralizada por
esta quinta ley que viene completando y concretando la quintaesencia. Piensen en
las gigantescas perspectivas que se presentan.
Por un lado, la medicina sagrada es infinitamente científica, fundada en 5
leyes biológicas.
Por otro lado, nos vuelve hacia la medicina antigua de los sacerdotes de
Asclepios, que en aquella época era muy humana...
Por una parte, ya no existen enfermedades en el sentido en el que se entendía
antes, ya que todos los síntomas que se pueden constatar se explican
fácilmente y se pueden controlar sin dificultad en la mayoría de los casos.
Por otra parte, vivimos en un mundo que no tiene realmente nada de biológico.
¡La medicina sagrada no significa que estamos en el paraíso, alejados de todo
sufrimiento y de la muerte, en ningún caso!. Mas aquella medicina intelectual
que pretende científica, desprovísta de alma, apagada y sin compasión, la
puede dejar el que comprendió y respeta las leyes y las reglas de la Nueva
Medicina.
La medicina ahora se ha vuelto cósmica, ya que aplica las mismas leyes a los
seres humanos, a los animales y a las plantas. Todo es programado ya para cada
criatura en su patrimonio. Podemos hoy por vez primera comprender a los que nos
rodean, los animales y las plantas. Es un privilegio poder vivir con tal
conciencia, el poder respirar y compartir con los que nos rodean.
Para mí, es asombroso constatar que la enfermedad es un programa especial cuyo
sentido es biológico. Esto replantea no sólo las terapias sintomáticas, sino
que las vuelve absurdas. ¿Quién, después de este descubrimiento, quisiera
intervenir en los maravillosos ciclos de la naturaleza, en este programa
especial de la naturaleza con significado biológico?.
Las enfermedades no existen ni han existido nunca con el sentido que le
dábamos. No son más que fases distintas del programa especial adecuado (SBS)
concebido por la naturaleza.
Comprendemos ahora por que el 80 al 90% de los animales se curan
espontáneamente por sí solos, aún tratándose de cánceres. Los seres humanos
también se curaban espontáneamente antaño, y en las mismas proporciones,
antes de que existiese quimioterapia, radioterapia, morfina: esa medicina en la
que reinan cinismo y cianuro de potasio, medicina que hunde el paciente en el
pánico y lo pone enfermo. ¡Entendemos también ahora por que el 98% de
aquellos pacientes enloquecidos se mueren, mientras el 95% de los pacientes
tratados por la Nueva Medicina sobreviven!.
HASTA EL MOMENTO NO TENEMOS EN
NUESTRO PODER LAS PRUEBAS QUE VERIFIQUEN O REFUTEN LAS LEYES DEL DR. HAMER, ES
POR ESO QUE NUEVA JERUSALEN HARA TODOS LOS ESTUDIOS NECESARIOS PARA COMPROBARLAS
DE SER COMPROBADAS TODOS LOS
ESTABLECIMIENTOS DE NUEVA JERUSALEN COMENZARAN A APLICAR ESTA NUEVA MEDICINA
Para saber mas: quien
es el Dr. Hamer
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