EL SERVICIO NO ES TRUEQUE

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EL SERVICIO NO ES TRUEQUE

El trueque consiste en hacer un acto a cambio de una recompensa: te doy algo si me das algo a cambio. El trueque puede ser bueno para obtener alimentos, ropa o suministros de algún tipo, pero no como modo de vida. La razón de elegir vivir con el trueque es lo que tenemos que averiguar. ¿Pienso en el trueque como necesidad o por intereses egoístas y mezquinos? Quienes confunden vivir del trueque con un cambio de vida se olvidan que el verdadero cambio esta en el servicio al prójimo.

No todo el mundo está preparado para servir al prójimo. Hay quienes buscan servir a los demás con el objeto de lograr algo a cambio. A la larga este tipo de actitudes serviciales producen confusiones en las relaciones sociales. En realidad están buscando obtener algún beneficio material, alguna ventaja respecto a otras personas, lograr importancia social, manipular a otras personas en beneficio propio, o simplemente que los quieran o aprecien. También están los que creyendo servir a los demás no lo están haciendo. Son quienes por ignorancia producen daño al no estar capacitados para el servicio que quieren dar. O están aquellos que ayudan a los demás a la espera que luego les ayuden a resolver sus problemas.

Esas actitudes no solo son egoístas sino hipócritas. Cuando uno realmente hace servicio, no espera obtener recompensa alguna. Sin embargo, ese acto puro de dar sin esperar moviliza y activa todas las energías que hay dentro del alma, energías de distinta vibración, que aunque invisibles todos alguna vez hemos experimentado o sentido: amor, paz, felicidad, alegría. Y si no me creen, vayan afuera, hay un mundo esperándolos.

Pero empiecen con sus seres queridos, con las personas más cercanas a su corazón, y verán que lo que acabo de decirles es totalmente cierto. Ayuden, si. Sirvan al prójimo. Pero ayuden a los que de verdad los necesitan y les piden ayuda. Usen su intuición, pero también usen su inteligencia. Servir al prójimo inteligentemente implica ver quién realmente necesita nuestra ayuda, y también significa que no hay que ayudar a quien no lo pide, pues quien no pide ayuda es porque no está necesitado. Y lo más importante, el verdadero servicio empieza cuando comenzamos por nosotros mismos, es decir capacitándonos, para así saber qué hacer realmente al momento de dar nuestro servicio.