Ciudad Santa de Nueva Jerusalen

Bienvenidos a Nueva Jerusalén

 

CARTA DE NUEVA JERUSALEN

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ECONOMIA

En Nueva Jerusalén no existe el dinero.

Cuando una persona decide vivir en nuestra ciudad lo hace con la convicción de cambiar toda su escala de valores. Esa nueva escala de valores puede verse mejor revisando los distintos aspectos de la economía de Nueva Jerusalén.

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TRABAJO

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ALIMENTOS VESTIMENTA
PRODUCTOS INDUSTRIA COMERCIO

VIVIENDA

Las personas que deseen vivir en Nueva Jerusalén en principio deben pasar un período de adaptación a nuestras costumbres para ver si realmente es el tipo de vida que quieren tener. Vivir en Nueva Jerusalén es también, en cierta medida, una responsabilidad.
Responsabilidad en cuanto a que el ciudadano no es dueño de su casa, sino guardián de la misma por el tiempo que así lo desee,  ya sea durante toda su vida o hasta que decida mudarse. 

Durante el período de adaptación el visitante podrá alojarse en distintos alojamientos comunitarios en los que empieza a vivenciar experiencias de vida comunitaria al servicio de los demás. Tendrá su propia habitación con baño privado, y compartirá el uso de la cocina y los servicios generales con sus vecinos: lavadero, taller, cocheras, piscina, sala de juegos, etc.
A ningún visitante se le exige pago alguno por el alojamiento, ni la entrega de algún bien material o pertenencias. Como única condición de la estadía se pide al visitante que cumpla con las tareas comunitarias que se le vayan solicitando hasta que llegue el día en que decida ser o no un ciudadano de Nueva Jerusalén.

Luego de ese período la persona puede elegir ser un miembro activo de la comunidad o continuar siendo un visitante. En caso de decidir no ser ciudadano entonces su estancia en la ciudad habrá finalizado, y se irá con las mismas pertenencias con las que vino.
Lo primero que debe elegir el nuevo ciudadano es la casa en la que desea habitar. Para ello comunicará a los encargados de distribuir las tierras primero y a los encargados de obra después su elección. Podrá elegir una casa deshabitada o una completamente nueva, sin que haya impedimento alguno para el tipo de casa elegida.
Dicho en otros términos, cada ciudadano puede vivir en la casa de sus sueños, sin importar si es una casita de juguete o un palacio imperial.

Aunque parezca imposible de creer, es esta situación, esta posibilidad de poseer lo que realmente se pida, lo que, al contrario de lo que cualquiera pueda pensar, hace que cada ciudadano elija la casa que realmente necesite para ser feliz, y no una casa con la que pueda ostentar el lujo y el derroche.
¿Y eso por que?
 Porque en cualquier parte del mundo la gente construye grandes palacios para ostentar poder, lujo y riqueza. En cambio en Nueva Jerusalén cada ciudadano vive en la casa que desea y ayuda a construir las casas de todos los demás, con lo que todos colaboramos para que la casa que cada uno eligió sea posible. De esta forma si alguien quisiera poseer un palacio en Nueva Jerusalén no sería producto de la riqueza o el poder, sino del trabajo colectivo, y en definitiva no se puede ostentar una casa cuando cada vecino podría tener una casa incluso más grande si lo deseara y pidiera, además de que uno tendría que colaborar en la construcción de la misma.

Es así que todas las casas están pensadas más en función de su utilidad que en función del lujo.

Una forma de cuidar lo que con tanto cariño se le construyó entre todos es poner de su propio trabajo para embellecerla y mejorarla día a día.






PARA SABER MAS
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Galeria 1

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Galeria 3

Galeria 4

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